sábado, 21 de noviembre de 2009

Sea un escritor

*Como requisito indispensable, piense en títulos rimbombantes y vacíos: recuerde que el nombre de su obra promete lo que el contenido jamás podrá cumplir; por ello es necesario que los nombres deben sugerir derivados filosóficos lo suficientemente desfachatados para ser cool (con toque, si se quiere, creacionista), por aquello de que hay que llegar al gran público pero cumpliendo con las exigencias de los críticos más testarudos. Invenciones kafkianas, Rótulo con letras menguantes, El tugurio de la muerte alcoholizada, El sinsentido de las lunas de agosto, Tribulaciones del desamor y demás manías, Miedo al retrato del espejo, Aporía bohemia, Oda fatua, Contrafabulario, Mártires de dolores inanes, Electriléptico, Menstruo poético y salino, Historia infinita de la eternidad contada en modo subjuntivo, Morfinidad, todos son posibles y sugerentes, así como pretenciosos, títulos de libros inexistentes que nuestro “Borges” interno y estúpido nos ha insuflado para ganar un Nobel, igualmente ficticio e idiota.

**Tiene que asistir a cualquier evento cultural de su localidad. No importa si no le gusta la danza, el teatro aburrido, las ferias de libros caros o las inaguantables muestras de pintura, que casi siempre están llenas de intelectualuchos que en sus vidas han leído un párrafo decente de teoría estética. El truco consiste en que lo identifiquen, que la gente sepa que usted está comprometido con el arte y la cultura y que por eso está ahí, en lugar de estar leyendo o escribiendo. No se preocupe si es un perfecto idiota, de seguro sabe mentir: siempre es válido y decididamente inteligente señalar que las obras se pueden abordar desde diversos puntos de vista, por contradictorios que sean. Diga esto cuando le pregunten su opinión, aderezando con la infaltable relatividad de la obra de arte. Conceptos como “transgresión”, “replanteamiento de valores”, “apología”, “silogismo visual”, “contrapunto”, “carnavalesco”, “denuncia”, “óptica radical”, “crisis racional”, “complejo de Elektra” (el de Edipo le hará lucir tonto), “freudiano”, “pulsión de muerte”, “fase del espejo”, “estructura discursiva”, “leimotiv”, “constante narrativa”, “desplazamiento centrípeto”, “deconstrucción”, son esenciales a la hora de comentar en estas reuniones donde los egos se ostenta y presumen con un afán admirable por risibles y ridículos. No olvide nombrar a Murakami, Ensayo sobre la ceguera de Saramago y a Nietzsche… insulte los libros de Harry Potter, ridiculice a Dan Brown y a la saga de vampiros de Meyer. Nunca falla.

***Cuando asista a dichos encuentros cultureros, aproveche para hacer amistad con otros bichos de su especie. Sabrá identificarlos porque se visten, actúan y hablan exactamente igual que usted. Si alguno de estos gérmenes tiene alguna obra, escríbale una reseña donde halague las dotes intelectuales de sus compinches, a pesar de que sean un hato de imbéciles. Una mentira, entre más se diga, más se toma como verdad. Por ello es que deberá publicar sus reseñas asquerosas en cualquier medio que acepte sus escritos, comenzando con su blog y su perfil de Facebook. Si quiere ser extremista, prepare entrevistas a sus amigos y publíquelas, promociónelos, aunque sea en su bitácora electrónica. Algún incauto la leerá. Estos trucos publicitarios de poca monta le aseguran a usted que sus mafiosos, digo, sus cercanos amigos artistas le devuelvan el favor. Cuando esto ocurra, usted ya estará incorporado en el engranaje de la cultura local.

****Con los compañeros artistas ganados, usted solo deberá esperar por los frutos de sus diligencias. Será invitado a encuentros anuales de escritores o artistas, podrá presentar libros, leer poemas en una mesa de expositores con otros intragables e intrascendentes artistillas, incluso podrá redactar prólogos para sus amigos y, por si fuera poco, contará con la posibilidad de aspirar a un puesto de trabajo, si es que algún camarada suyo del medio se coloca en una posición en donde pueda repartir a diestra y siniestra jugosos beneficios a sus iguales. ¿Se da cuenta? No necesita calidad ni buenas ideas, ni siquiera obra publicada. Sólo voluntad de querer ser artista. Convénzase de una buena vez de que lo es; ahora salga y persuada al mundo de ello. Deje la pereza y ponga manos a la obra. Jure ad nauseam, siempre, a pesar de la evidencia en contra, que está escribiendo una obra definitiva, necesaria para el panorama universal del arte. Jamás diga que se ha quedado sin ideas, a pesar de que sea verdad. Usted tiene las llaves del éxito. No tenga miedo y conviértase, pero ya, en ese Baudelaire, en el Shakespeare que el mundo necesita y espera.

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