domingo, 22 de julio de 2007

Wilhelm Reich y el sexo

Los científicos pueden dejar de echarle la culpa a las industrias y a los autos por haber hecho en unas décadas un daño incomparable al que se le ha hecho a la atmósfera durante toda la historia humana. Y es que los científicos del Colegio Americano de Orgonomía piensan que el culpable de los trastornos ecológicos de hoy día es, en gran parte, el bloqueo orgonótico en el ambiente. El orgón es, según la teoría de Wilhelm Reich, la energía universal que nos rodea y rige a todos.

Wilhelm Reich llegó a sus conclusiones sobre el orgón después de una serie de mediciones eléctricas que Reich hizo de un pene en el momento del orgasmo. Quiero suponer que fue su propio pene. Si es así, esto lo convierte, tal vez, en el científico más feliz de su generación. Reich, por algún oscuro motivo, pensaba que la energía extra que se generaba en el pene era de una naturaleza diferente a la energía “convencional” y la llamó “orgónica” (derivada de la palabra orgasmo).

Lo más notable es la relación que Reich estableció entre el Orgón y la sexualidad humana. Según el psicólogo austríaco, la represión de la líbido y del acto sexual crea un exceso de energía orgonótica destructiva (llamada “DOR”)en el cuerpo. Ésta puede causar malestar, dolor, y enfermedades, desde el resfriado hasta cáncer.

El orgón es de color azul, responsable por el clima, el color del cielo, la gravedad, la formación de las galaxias, y es la expresión biológica de la emoción y la sexualidad. El orgón no tiene masa o peso, es ubicuo, es el medio en el que ocurren los fenómenos físicos y está en constante flujo hacia el sol. El orgón crea la materia y por eso es responsable por la vida en a Tierra. Es algo así como Dios, pero en niveles de energía mensurables. Además, Dios no puede ser manipulado por máquinas.

La teoría del campo orgonótico es rechazada y vilipendiada por la mayoría de la comunidad científica mundial, etiquetada como pseudociencia y charlatanería, el producto de la mente de un respetado psicólogo que perdió la cabeza en los sesentas a causa de una serie de memorias traumáticas de la infancias. Recordemos que algo similar le sucedió al científico estadounidense David Banner al experimentar en sí mismo un proceso de reconstrucción celular con rayos gamma.

Reich no se transformó en un gigante verde, pero sí fue puesto en prisión en EEUU, país que le abrió las puertas al iniciar la segunda guerra mundial. El cargo: violar el acto de medicamentos y alimentos de los Estados Unidos al comercializar su “Acumulador de Energía Orgonótica”, una especie de cabina telefónica donde el paciente se sentaba y era curado de casi cualquier dolencia o enfermedad.

Según la página web del Colegio Americano de Orgonomía “la mitad de los problemas climáticos estarían resueltos si la humanidad se entregara de manera irrestricta a sus impulsos sexuales”

Así que, Brian, buena suerte convenciendo a Cindy de tener sexo en el mirador este fin de semana… Ahora tienes dos nuevos aliados en tu búsqueda de sexo vacío y premarital: ¡Wilhelm Reich y el orgón!

Dato curioso: el padre de Reich se suicidó de una manera muy extraña: se quedó de pie, por muchas horas, sin moverse, en un lago frío no muy profundo. Muchos días después se murió de neumonía. Esto me recuerda una línea de Monty Python, en boca de Gumby: “ yo les pondría un impuesto a los ancianos que se paran en el agua”.

viernes, 20 de julio de 2007

Reverte y 300

UPDATE. Fin de semana de lectura. Te ponemos este viernes algunos libros de Arturo Pérez-Reverte, autor español muy en boga hoy en día. Aquí están los títulos que están disponibles y que puedes tener en tu computadora:

La sombra del águila
El maestro de esgrima
La piel del tambor
La reina del sur
Con ánimo de ofender
(artículos periodísticos)

La tabla de Flandes
El pintor de batallas

Más los cuatro primeros libros de la saga del capitán Alatriste:

El capitán Alatriste
Limpieza de sangre
El sol de Breda
El oro del rey


Peso 3.74 MB: para descargar
haz click aquí.












Pero si nomás lees con dibujitos, te tenemos el cómic de Frank Miller, 300, y para que no tengas pretextos, en español. Pesa 47.9 MB.

Descarga
haciendo click, pero ya, aquí.

Que disfruten este material. Cualquier duda, sugerencia o reporte con mucho gusto lo atenderemos.

miércoles, 18 de julio de 2007

Heroes: filosofía para masas

La serie concebida por Tim Kring ha deslumbrado a la crítica desde su estreno, cuando sedujo a un público ávido de historias complejas ante el inminente vacío que dejaría la suspensión de la temporada de Lost. Desconfiado ante los fenómenos mediáticos engendrados por Norteamérica, me di a la tarea de acomodarme un horario para poder sintonizarla en sus repeticiones. Lo que ha maravillado a la famosa crítica es la combinación de personajes cotidianos con el descubrimiento de sus capacidades sobrehumanas. Hiro, un oficinista japonés cuasi kafkiano, que tiene la habilidad de teletransportarse a través del tiempo y el espacio; una animadora que puede regenerarse; un policía arruinado que lee la mente; un político que vuela y su hermano que absorbe poderes, son algunos de los casi infinitos entes de Heroes.

Sí, son personalidades carcomidas por la monotonía del día a día, pero que se enfrentan a la complejidad de saberse diferentes al resto de la humanidad. Ante esto, la opción del beneficio personal o el itinerario del bien de todos. La serie flaquea cuando nos percatamos de que los X-Men ya habían comprendido el tema y sus variantes, incluso los guionistas copian el motivo de la alteración genética. La tan aclamada “innovación” de presentarnos a individuos ordinarios, con problemas que empatan con los nuestros, es una especie de lavado de cerebro, aunque en realidad se trata de uno de los principios de la catarsis. La trama carece de sentido por su ampulosidad: aspira a lo global, cuando para los guionistas el mundo se reduce a Estados Unidos, y a unas cuantas escenas en la India y en Japón. Lo risible llega cuando todos los personajes de la serie, en algún momento dado, revelan sus dones y sospechamos que saben más de la cuenta, un chasco propio de la teoría de las conspiraciones. De repente, el mundo ya no es tan extraño para estos héroes, al contrario: es más difícil encontrar entre tanto superdotado a un sujeto común y corriente. Frente a tal autodeconstrucción de sus propias virtudes, la serie ha devenido en un festín de subtramas interminables, de situaciones inconexas, de búsquedas sin sentido, de escenas pseudoprofundas y dilatadas, detrás de las cuales se adivina el narcisismo de los mismos creadores, como si hubieran levantado un nuevo coloso de Rodas.

Si la premisa más fuerte sobre la que se funda la supuesta innovación de Heroes es que combina el desparpajo de individuos normales con elementos fantásticos, mejor me compro el set de los X-files. Al parecer, para los norteamericanos (y para algunos de esa extraña especie de adolescente inculto y que sustituye palabras por emoticonos) las historias realistas con variantes de lo maravilloso es algo originalísimo. Si no, explíquese el éxito incomprensible de Smallville y Lost. Habrá que asegurarnos la fama y comenzar a trabajar en los guiones basados en los cuentos de Kafka y Borges, las novelas del boom, o incluso en un Quijote modernizado. En todos estos ejemplos literarios la dualidad narración realista-narración fantástica es constitutiva y exacta, como los dos lados de una moneda.

Sonaré imprudente, pero si le sirve de algo, lo invito a leer los cómics de Stan Lee, en especial los X-Men, y se dará cuenta de lo evidente: del pastiche mediático de Heroes. O le puede ser útil en sentido contrario, como a mí: verla como un homenaje al legado de los mutantes de Lee la hace más soportable, aunque sus pretensiones sean las de superar al canon. A final de cuentas la obra de Kring, para contar su galimatías disfrazado de historias que se entrecruzan, depende de viejos recursos literarios y de los más comunes estilos del arte gráfico. La falsa premisa de que la serie es única por la mezcla de individuos patéticos y su condición suprahumana, simplemente intenta persuadirnos de que no estamos ante la clásica trama del bien contra el mal. No se nos vende una anécdota; las personas también esperan un plus, que se las trate como una entidad activa, estratega y pensante. Heroes les da coba y, por ello, es un producto engañoso: su complejidad (enredo, más bien) aparenta ser una filosofía elegante y visionaria, actual, a pesar de que desembarca en la gastada fórmula del viejo binomio moral.
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