domingo, 26 de octubre de 2008

Metaficción (parte 2)

Brian McHale, Linda Hutcheon y Patricia Waugh son los críticos más importantes que han desarrollado el tema de manera exhaustiva. McHale ha expuesto en su libro Postmodernist Fiction una diferencia fundamental entre las dominantes formales en la literatura moderna y la posmoderna.

Para él, la dominante en la literatura moderna es epistemológica y en la posmoderna, ontológica. El primero, enfoca cuestiones acerca del conocimiento o interpretación del contexto; el segundo, reflexiona sobre la misma realidad del mundo. Las novelas de este segundo tipo meditan intensamente sobre su constitución lingüística hasta llegar a concebir como un texto la realidad misma.

En 1980, Linda Hutcheon publica uno de los estudios más amplios y completos acerca de la metaficción bajo el título de Narcissistic Narrative: The Metafictional Paradox, en donde distingue dos formas básicas en que se presenta la metaficción: la abierta y la encubierta; a las cuales añade otros dos modos: el diegético y el lingüístico. El modo diegético se centra en el proceso implícito en la creación de un mundo de ficción, mientras que el segundo delimita las meras potencialidades del lenguaje, según explica en el capítulo
“Modes and Forms of Narrative Narcissism: Introduction of a Typology”.

En el libro Metafiction. The Theory and Practice of Self-Conscious Fiction, Patricia Waugh expone que la metaficción es un término que expresa una conciencia formal acerca de las relaciones entre la realidad y la ficción. Es útil el término “meta”, según entiende, en el sentido de que abarca la problemática relación entre el sistema lingüístico arbitrario y el mundo al cual aparentemente se refiere. Es una alianza de laya fenomenológica debido ha que ella es posible a través de la convención de los hablantes.

Entonces, la metaficción construye un mundo de ficción, lo deja crecer, pero posteriormente opone un estamento verbal sobre su misma naturaleza, con lo cual este discurso de resistencia destruye la ilusión mimética. La dinámica de acercar el discurso de un mundo concebido por la creación verbal y su inmediata contraposición con otro acerca de su proceso de creación, anima la conciencia formal de esta perspectiva de la novela. Ambos procesos se mantienen juntos en una tensión formal que rompe las distinciones entre 'creación' y 'crítica' y las combina en los conceptos de “interpretación” y “deconstrucción”.

Pero estas relaciones con el mundo extraliterario son posibles a través de otras disciplinas. En específico, con la historia. Esta visión metaficticia amplifica los recursos formales y posibilita la incursión en otras áreas del conocimiento. Como lo pensara Carlos Fuentes, existe una relación entre creación y tradición: “Siempre he concebido a la novela como un cruce de caminos entre el destino individual y el destino histórico de los seres humanos”, según explica en Geografía de la novela.

Las relaciones con la historia han sido planteadas por Linda Hutcheon bajo el nombre de “metaficción historiográfica”, en su libro A Poetics of Postmodernism. En él ofrece algunas características de la historiografía, de la novela histórica y de la metaficción historiográfica. Para ella, los conceptos de “verdad” o “falsedad”, tal y como las conocemos, no son los términos correctos para discutir el estatus ontológico de la ficción.

Hutcheon destaca que la ficción y la historia son narrativas distinguidas por sus marcos, los cuales son establecidos y luego cruzados por la metaficciòn historiográfica, posicionando los contractos genéricos de ambas, ficción e historia.


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