sábado, 12 de julio de 2008

Darwin y electromagnetismo

En el año de 1857 Charles Darwin (1809-1882) publicó el aún polémico El origen de las especies. Su trabajo, citado hasta la saciedad por todos lados, ha sentado los fundamentos de toda teoría moderna de la evolución al plantear el concepto de que las formas de vida se han adaptado al medio a través de un lento proceso de selección natural. Su trabajo tuvo una influencia decisiva en las diferentes disciplinas científicas, la filosofía religiosa y en el pensamiento moderno en general.


Después que pudo graduarse de Cambridge en 1831, Darwin se aventuró en el barco de reconocimiento HMS Beagle como naturalista sin paga, con el fin de emprender una expedición científica alrededor del mundo y clasificar a los simios. Pero la lectura de Ensayo sobre el principio de la población (1798), del economista británico Thomas Robert Malthus, influyó determinantemente en las posteriores teorías sobre la evolución de los organismos, en donde se explicaba cómo se mantiene el equilibrio en las sociedades humanas. En esencia, Malthus pensaba que el crecimiento de la población sólo podía detenerse como consecuencia de enfermedades, hambrunas o guerras.


La teoría darwiniana contenida en La descendencia humana y la selección sexual (1871), referida a la supervivencia del más apto, dio lugar al llamado darwinismo social. Así como las especies animales y las plantas compiten por la supervivencia, de la misma forma los seres humanos y los grupos sociales luchan entre sí para asegurar su continuidad en el medio ambiente.


Herbert Spencer, el gran sociólogo inglés, mucho antes de la publicación del libro de Darwin ya había establecido el principio de la supervivencia de los más aptos en La estática social (1851). Según su teoría, la competencia era necesaria en la sociedad para que ésta evolucionara hacia una mayor prosperidad y justicia. Así, las sociedades tecnológicamente más avanzadas serían las más aptas para dominar a las otras civilizaciones menos desarrolladas a través de la ley de la selección natural del más fuerte.


Estas teorías, aplicadas a los grupos sociales, estableció que entre más riqueza acumule un individuo se vuelve más competente para sobrevivir. Las clases socioeconómicamente inferiores eran las menos capacitadas. Dichos modelos fueron la base para que germinara el racismo y el imperialismo.


En la época de entreguerras, el darwinismo social fue desprestigiado y rebatido por diversidad de autores y por la ingente producción literaria de la época. Balzac y Flaubert, Tolstoi y Dostoievski, y más tarde Kafka, retrataron la corrupción de las clases más solventes y exploraron las patologías sociales que producían en la mentalidad de los individuos. Con ello, los avances en antropología contribuyeron a desacreditar dichas ideas. La eugenesia, con bases en el darwinismo y en el pensamiento de Nietzsche, justificaba la existencia de una raza superior. Sin embargo, la sociobiológía actual pretende volver al viejo esquema darwiniano, aduciendo que los cambios individuales, sociales y culturales poseen bases evolutivas, es decir, materiales.


Electromagnetismo

James Clerk Maxwell fue uno de los científicos más importantes del siglo XIX, no sólo por sus contribuciones a la termodinámica y a la teoría cinética de los gases, sino, más decisivamente, por sus trabajos en el campo del electromagnetismo.


Maxwell pensaba que Michael Faraday, el otro prócer del campo, se limitaba a describir de forma cualitativa los fenómenos electromagnéticos en sus famosas leyes de la inducción electromagnética y de los campos de fuerza, sin que importara mucho hacerlo de manera cuantitativa.


Así, Maxwell fue capaz de llevar las teorías del electromagnetismo un paso más allá, hasta demostrar la relación entre campos eléctricos y magnéticos a través de las matemáticas. Como corolario de sus investigaciones, llegó a la conclusión de que la luz estaba compuesta por ondas electromagnéticas, concepto este último capital para la ciencia.


En 1873, en su libro Tratado sobre electricidad y magnetismo, publicó las ecuaciones diferenciales que explicaban la naturaleza espacio temporal de los campos eléctricos. Con ello predijo que las comunicaciones del futuro podrían llevarse a cabo a través de grandes distancias y que en el laboratorio se podrían reproducir las condiciones para estudiar las ondas electromagnéticas. Ocho años después de su muerte, en 1887, Heinrich Rudolf Hertz pudo corroborar sus teorías directamente en el laboratorio.


Los conceptos de Maxwell y sus estudios sobre las ondas y los campos, fueron la base para diversas investigaciones en el área de la relatividad y en la futura física cuántica. La introducción del concepto de quantum en la teoría electromagnética por Max Planck modificaría el campo de la física. Pero Albert Einstein, en 1905, al someter al análisis tanto las contribuciones de Maxwell como las de Max Planck, llegaría el paradigma, acaso, más importante de toda la historia de la física: la teoría de la relatividad especial.

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