viernes, 30 de mayo de 2008

Efecto del pasado y causa del futuro

La filosofía de Hegel se articuló de manera ejemplar en el ámbito del razonamiento lógico. La perspectiva de su filosofía, sin embargo, corresponde al idealismo. Su concepción de la lógica enseñaba que el conflicto y la contradicción son necesarios para encontrar la verdad, la cual participa de un proceso dinámico. La realidad es una emanación de un espíritu absoluto (razón) que va desarrollándose desde una etapa inicial abstracta hasta una existencia material, concreta. La evolución del espíritu está conformada por un proceso dialéctico que tiene tres momentos indisolubles: la tesis, la antítesis y la síntesis. La tesis es un punto inicial, al cual se opone la antítesis; la interacción de ambos da como resultado un momento superior o síntesis de la contradicción. Hegel pensaba que la historia estaba regida por las leyes de la lógica y, específicamente, de la dialéctica. Conforme a ello, la civilización tendía a una evolución hacia una mayor libertad humana y de autoconocimiento del espíritu absoluto.

Posteriormente, Karl Marx intentaría revelar las leyes que gobernaban la evolución del capitalismo a través de las teorías hegelianas. Marx criticó a Hegel porque su sistema era idealista y abstracto; creía que la dialéctica podría explicar la evolución histórica por venir: el conflicto entre oprimidos (tesis) y opresores (antítesis) daría paso a la revolución proletaria, después vendría una era de armonía, donde las necesidades abstractas y materiales serían satisfechas por igual, sin distingos de clases (síntesis).

Las teorías de Hegel, como las de Marx, fueron las consecuencias de la fe hacia la razón profesada en el Siglo de las Luces. Ambas teorías que tratan de descubrir una ley histórica subyacente en el devenir de la civilización fueron inspiradas por la Ley de Gravitación Universal, una explicación que parecía dar cuenta de forma racional y convincente al cosmos en su integridad. La teoría física de Newton demostraba que la razón podía dominar a la naturaleza y, por lo tanto, se deducía que a través del intelecto se podía explicar la mecánica de la historia y de los individuos.


Laplace , el determinista

El entusiasmo por las teorías de Newton devino en la visión determinista causal del universo. Pierre-Simon Laplace desarrolló el sistema de astronomía gravitacional de Newton y demostró que los desplazamientos planetarios son estables.

Tras estas aportaciones, Laplace se atrevió a dar una explicación del origen del sistema solar. En su libro de cinco tomos Mecánica celeste, trató de sistematizar el trabajo matemático realizado en torno de la gravitación universal. Posteriormente investigó en el área de las probabilidades y publicó, como fruto de sus trabajos, dos libros: Teoría analítica de las probabilidades (1812) y Ensayo filosófico sobre la probabilidad (1814).

Laplace pensó que las explicaciones de Newton habían dado cuenta de un universo capaz de ser calculado en sus diversas fases. Podría calcularse el pasado de un sistema, corroborarse el presente y determinar sus estadios futuros. Para él, el observador y el objeto observado permanecían claramente separados. El científico era independiente de los fenómenos naturales y era capaz de describirlos al pie da la letra, sin que su acto de experimentación influyera o modificara el evento estudiado.

Con esta clara división determinista, Laplace deducía que la ciencia podría llegar al punto donde daría cuenta de todas las causas y de todos los efectos. Vislumbraba que llegaría el momento en el que un intelecto podría condensar en sí mismo la totalidad de las fuerzas de la naturaleza y las posiciones de todos los objetos y seres que la componen al mismo tiempo. Estaría facultado para analizar todas las formas posibles en una sólo fórmula, incluyendo a los grandes cuerpos celestes así como a los microscópicos corpúsculos.

Algún día este conocimiento permitiría que el pasado fuera conocido y el futuro determinado. No habría nada incierto y todo estaría cabalmente dilucidado. Laplace, fiel seguidor de la causalidad determinista, diría que “podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro”. Actualmente, la física cuántica y la teoría del caos desmienten las pretensiones de Laplace al describir una realidad inestable e indeterminada por naturaleza, ligada, sin separación alguna, con la conciencia del observador.

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